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La violencia laboral hacia todos los sexos
Mi trabajo, mi tortura
Escribe Maria Elena Galeano (*). Especial para Noticias Gremiales

BUENOS AIRES, 1 DE FEBRERO DE 2021
- Me voy a referir a la violencia laboral hacia todos los sexos. Es increíble la cantidad de historias de persecución, amenazas, y suspensiones injustas que se aceptan por no perder el trabajo.

Hombres que también expresan como son violentados sus derechos solo porque son contratados.

Se les exige trabajos que no son soportables como estar muchas horas al sol, o tareas que nada tienen que ver con su función.
Últimamente se está viendo esta modalidad de amenazas, tal vez es el efecto pandemia.

Todo el estrés que tienen los jefes por la presión del superior o los superiores, los descargan sobre el trabajador.

Seguimos igual en el porcentaje: de cada 10 hombres que son víctimas de violencia laboral 7 son mujeres.

Mujeres que durante el año no pudieron trabajar se inventaron trabajo vendieron ropa usada, cociendo, cocinando, tejiendo y siguieron con todas las tareas de la casa. Y sostuvieron a toda su familia.

Son las que cuidan a los ancianos, las que duermen mal por ello e, incluso, es quien cuida al familiar enfermo de su pareja.
Y cuando volvieron a trabajar se encontraron con un ambiente hostil. Ya estuviste de vacaciones, cobraron sin trabajar, ahora a trabajar. Los que las ofenden y maltratan son trabajadores que ganan mil pesos más y tienen una categoría más.

Otra situación son los despidos encubiertos. Se dio una ola de no renovación de contratos, en algunos casos con muchos años de trabajo, entre 10 y 26 años, uno de ellos, un hombre al que despidieron por una razón que no lo justifica.

La violencia laboral es algo cada vez más frecuente y lastima el organismo, enferma psicológicamente. La persona que sufre violencia laboral llega a su casa y su entorno no entiende que le pasa y tampoco la trabajadora/or sabe bien y cuando dice qué es lo que pasa, la respuesta que espera quizás no llega: “Quizás sos vos el que jode en el trabajo”; “déjate de culpar a otros de tu mal humor”; “seguro que vos los buscas por eso el tipo te falto el respeto porque no te haces respetar”.

Por esa razón la mayoría de las veces no se habla de esto y se permiten cosas que llegan al delito. Proposiciones indecentes, manoseos, sexo por contrato, en el caso de las mujeres.
El despido o cambio de lugar de trabajo, la no entrega de elementos de trabajo, destrucción de su lugar de trabajo con toda impunidad porque no se denuncia por miedo a perder el ingreso, en el caso de los hombres.

Quienes sufren estos atropellos deben hablar, avisar, llamar a los teléfonos adecuados y si no encuentran respuestas, está la fiscalía laboral para hacer la denuncia. No debe permitirse ningún tipo de violencia.

(*) La autora es psicóloga social; especialista de recuperación de víctimas de violencia; tallerista en psicodrama; especialista en comunicación; operadora preventiva en Salud Mental; PNL y consejera. megaleano15@gmail.com

 
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