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17 DE OCTUBRE DE 1945
Los trabajadores como protagonistas de la Historia
Por Ricardo Hugo Propato, Periodista (*)
BUENOS AIRES, 17 DE OCTUBRE DE 2018 - Puede decirse que la memorable gesta popular del 17 de octubre de 1945 comenzó a gestarse dos años antes, cuan-do el Coronel Juan Domingo Perón se hizo cargo de un ineficiente y desacreditado Departamento Nacional del Trabajo, para convertirlo en una dinámica Secretaría de Trabajo y Previsión que en apenas dos años transformaría de raíz las leyes y las relaciones laborales de la República Argentina.

Las conquistas obreras conseguidas en esos 24 meses son tan amplias y significativas que se hace difícil resumirlas: importante actualización salarial, régimen jubilatorio para dos millones de trabajadores, vacaciones pagas y aguinaldo, creación del fuero laboral y de los tribunales del trabajo, firma de cerca de 500 convenios colectivos que amparaban a más de 3.000.000 de obreros y empleados.

Legitimación
Una de las primeras cosas que hizo Perón fue consagrar la legitimación política e institucional del Movimiento Sindical, reglamentando la Ley de Asociaciones Profesionales sobre la base de la agremiación obligatoria. A través de ese mecanismo los escasos 80.000 obreros sindicalizados que había hasta ese momento, treparían a 500.000 en 1945 y alcanzarían los dos millones en 1949.

Si bien la Confederación General del Trabajo había sido conformada en 1930, los permanentes desacuerdos entre socialistas, comunistas y anarquistas, impedían un accionar orgánico y mancomunado. Por esa razón, Perón impulsa la conformación de una única C.G.T., que sin duda se convertirá en uno de los baluartes fundamentales del Gobierno Justicialista. En ese marco, el anarco-sindicalismo fue perdiendo toda influencia ante la irrupción de ese nuevo proleproletariado surgido de las migraciones internas, que sería calificativo peyorativamente como “los cabecitas negras”. Esa masa obrera no se sentía representada políticamente por los partidos de la izquierda tradicional y justamente el 17 de octubre de 1945 haría su tumultuosa irrupción en la historia grande de la Argentina.

Raúl Scalabrini Ortiz fue quien mejor definió esa memorable gesta fundacional cuando escribió: “Hermanados en el mismo grito y en la misma fe, iban el peón de tambo de Cañuelas y el tornero de precisión, el fundidor, el mecánico de automóviles, el tejedor, la hilandera y el peón. ERA EL SUBSUELO DE LA PATRIA SUBLEVADO. Era el cimiento básico de la Nación que asomaba por primera vez en su tosca desnudez original, como asoman las épocas pretéritas en la conmoción del terremoto”.

José María “Pepe” Rosa lo sintetizó así: “Nadie preparó el 17 de octubre, nadie lo ordenó, nadie lo planificó. Fue espontáneo. Nadie lo hizo porque lo hicieron todos. Fue ese ser anónimo que es el Pueblo, que se mueve por emociones y no por razonamientos ni conveniencias”.

Bautismo
En esa histórica jornada, el pueblo no sólo logró la liberación de su Líder de la prisión militar en que estaba confinado, sino que firmó al mismo tiempo el acta de bautismo de uno de los movimientos políticos más originales y fecundos del siglo XX: el JUSTICIALISMO.

“Cuando el obrero estuvo en el mundo sin organizarse -advertía Perón-, siempre fue juguete de las circunstancias y víctima de todo tipo de injusticias sociales”. A partir de esa clara definición, la Unidad, la Solidaridad y la Organización, se convertirían en los cimientos de un nuevo Sindicalismo que ya no se limitaría a las luchas reivindicativas, sino que pondría al alcance de la familia trabajadora todas las posibilidades que hasta entonces le habían sido negadas.

Algunos lo denominaron “Sindicalismo Múltiple” ya que abarcaba: viviendas populares, colonias de vacaciones, educación sindical, capacitación profesional y una amplia cobertura médica y asistencial. Porque en esos años también se echaron las bases de las Obras Sociales Sindicales, únicas instituciones que aún hoy siguen garantizando el bienestar integral de la familia trabajadora argentina.

La gigantesca movilización del 17 de octubre abrió paso al rotundo triunfo de la fórmula Perón-Quijano en los históricos comicios del 24 de febrero de 1946. Momento a partir del cual la activa participación que Perón había prometido a los trabajadores se convierte en una realidad efectiva: la mitad de los diputados del Bloque Justicialista son de extracción sindical, lo mismo que varios senadores, algunos vicego-bernadores y multitud de legisladores provinciales.

Evidentemente, estaba naciendo una Nueva Argentina: la de los Planes Quinquenales, el voto femenino y una actualizada Carta Magna que consagraría los Derechos del Trabajador, de la Niñez y de la Ancianidad.

Conclusión
Por todo ello no cabe duda que el legado más importante de aquel histórico 17 de octubre de 1945, es que proyectó y legitimó a las organizaciones sindicales como protagonistas de la lucha inconclusa por hacer realidad una Patria auténticamente Justa, Libre y Soberana.
Y por eso hoy más que nunca, ante la brutal ofensiva de un capitalismo salvaje y deshumanizado que amenaza todas las conquistas sociales y laborales del Modelo Sindical Argentino, es importante evocar aquellas palabras de Evita, la inmortal Abanderada de los Humildes, que afirmó: “Sabemos que en el pecho de cada trabajador argentino arde la llama del 17 de octubre de 1945, que no se extinguirá jamás, porque el Justicialismo que volcó a manos llenas el General Perón es la causa del pueblo, es la causa de los trabajadores”.

(*) Redactor de “Las Bases” y “Movimiento”, Jefe de Redacción de “Caras y Caretas”, Director de “Utopía” y autor del libro: “Defender el Modelo Sindical Argentino”.

 


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